En general, cuando alguien se plantea abrir un negocio pone parte de su esfuerzo en que la experiencia de cliente en el interior del establecimiento sea lo más placentera posible (y si no es así, como mínimo así quiero creerlo). Por este motivo se presta mucha atención a los detalles globales: el lay-out de los espacios, las luces, la posición de los productos para que sean lo más atractivos posibles, a la circulación en el interior del establecimiento, a la música ambiente, a la temperatura de la tienda (y a la diferencia con el exterior), a la señalética, etc. Todos estos aspectos son importantes sea en grandes o en pequeños establecimientos en cadenas o en un único punto, en franquicias o en enseñas individuales. Además, en los establecimientos individuales o con muy pocos puntos de distribución podemos observar como la personalidad del propietario se muestra en la atención a los pequeños detalles. Ultimamente he tenido la suerte de observar dos de estas joyas a la atención al detalle en un sitio que, en algún momento o otro, todo el mundo ve: las puertas de los servicios.
En primer lugar en el bar del en Pinòs (Solsonés – Lleida), un restaurante que no está cerca de nada y donde se puede disfrutar de uno de los mejores desayunos que recuerdo (por ese motivo la mayoría de los ciclistas de la zona lo tienen como destino final de sus pedaladas).
En este caso las puertas de los servicios están indicados con una barretina (en el caso de los hombres) y con una manteleta (en el caso de las mujeres). Claramente el propietario quiso destacar su contacto con la catalanidad destacando estos dos elementos.
En segundo lugar está el Bar Triana de Premià de Mar, un pequeño bar en pleno núcleo urbano.
Aquí el propietario aprovechó las figuras “conocidas” de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan para indicar el genero en los servicios. Francamente, no creo que en este caso se buscara destacar el carácter especialmente liberal del bar o su compromiso con el eje Atlántico… me inclino a pensar que se utilizaron las figuras de dos personajes relevantes en el momento de colocar la señalética, y nunca más se actualizaron.
En último lugar
el caso contrario a los dos anteriores. La nueva imagen de los establecimientos que personalmente no me transmite nada. Además, como dato curioso, tiene un más que vago recuerdo a que fué imagen de marca de o en los años 80.
Una última idea, igual que hace unos años la cadena de restaurantes recogió la bandera de la comida sana con la incorporación de fruta y zumos naturales a su oferta, tengo la sensación que este cambio de imagen hacia la neutralidad no es arbitraria y que en los próximos meses veremos como se incorporan nuevos productos a la carta del restaurante.
Y vosotros qué, creéis que se le presta suficiente atención a los pequeños detalles en los puntos de venta?

